Mi PC libre de virus y sin virus también por casa, donde han estado rondando unos días.
Me falta tiempo para estar por aquí y si soy sincera también ganas. Necesito un poquito de tranquilidad y seguro que pronto estoy con vosotros.
Diferentes ojos, diferentes miradas, diferentes enfoques. Todo es según el color del cristal con que se mira.
Hace ya unos cuantos días que regresé y los días grises y el sirimiri me dieron la bienvenida. Ayyyy, hacía juego el tiempo con mi estado de ánimo. Aunque el tiempo tan cambiante e inseguro del norte me ha brindado algunos días de sol, para mitigar la morriña de los días pasados fuera y poder seguir disfrutando de mi playa favorita y de sus bellos atardeceres.
Mis huellas en la arena húmeda de la playa me recuerdan otras huellas y vuelvo la vista, apenas me da tiempo a verlas, la fuerza de las olas de este frío Cantábrico las borra rápidamente.
Son huellas efímeras, pero otras huellas han quedado marcadas en mi corazón y estas son imborrables.
Atrás han quedado los 12 días que he estado fuera. Atrás ha quedado el Mediterráneo, con su luminosidad, los baños en sus tranquilas aguas, su sol, su calor. Atrás ha quedado, todo eso y muchísimo más.
Estos días se empezaron a gestar esta Semana Santa en Córdoba, mi amiga la cordobesa y yo hablamos de ir una semanita a alguna playa. Ya en Julio empezamos a movernos, sin tener un destino fijado. Una conversación con una amiga ilicitana me dio la solución a nuestro destino. Nos ofrecía una casa que tenía vacía en primera línea de playa y podía invitar a más gente si quería. Unas cuantas llamadas telefónicas y algunas gestiones y en pocos días ya teníamos preparado el viaje.







Las únicas escapadas de esa playa fueron a una calita cercana a Santa Pola y a Elche, donde nuestra anfitriona nos invitó a comer en su casa con su familia y aprovechamos la tarde para visitar el Huerto del Cura. Palmeras, cactus, limoneros, naranjos, granados y numerosas plantas juntos a varios estanques hicieron de esta visita un agradable paseo para poder soportar el calor que hacía.



En estos días, contemplando simplemente el mar desde la terraza, mi pensamiento voló a otras vacaciones, a otras playas del Mediterráneo pero con diferente compañía.

Ya no me dolía recordar algunas cosas, sentía que había reencontrado lo que perdí hace tanto tiempo.
Al fin, el círculo se cerraba.

Las distancias son largas pero lo importante es que
Barcelona era el punto de encuentro de dos amigas de Bilbao que se dirigían en coche y una gran amiga catalana. Las 4 nos alojamos en un apartamento muy coqueto.
¡Qué buenas estaban!
El sábado el día estuvo repleto de buenos y divertidos momentos. Por la mañana recorrimos diferentes puntos de la ciudad y aunque ya había estado en otras ocasiones, descubrí nuevos rincones que amablemente nos mostró y explicó nuestra guía particular.
Entre paseos y fotos, tuvimos momentos de descanso como el elegido en el Parque de la Ciudadela, un buen banco a la sombra de los árboles, enfrente de la Parroquia Castrense, con boda incluida.

¿Elegido por la sombra o por el marujeo?

¿Estos también iban de reporteros/comentaristas?

Blanca y radiante va la novia……., allí iba, saliendo del parque, envuelta en una nube de tul.
Paseíto por el barrio de Born.

Con rodaje película incluido.
Después de comer por la zona, visita a la Catedral de Santa María del Mar, más paseos y fotos.

Al llegar a la Plaça de Sant Jaume nos topamos con la celebración del 40 aniversario de los Castellers de Barcelona. (esto lo sé ahora, después de investigar por Internet).
Seguidamente nos dirigimos a la Plaza de San Miguel para tomar algo en el coqueto y tranquilo Café Paraigua.

Más paseitos antes de ir a merendar un chocolate con ensaimada en la calle Petritxol para dirigirnos al Centro Cívico Cotxeres Borrel.
Nuestro compañero bloguero Uno, actuaba en la obra Els figurants. Como coincidía con mi viaje a Barcelona, le comenté que si estaba por allí acudiría a ver la obra acompañada de mis amigas.Entre tímido y muy nervioso salió para agradecernos nuestra asistencia y preguntarnos que nos había parecido la representación. La verdad es que yo también estaba nerviosa, era la primera vez que nos íbamos a ver. A modo de guiño y por esa cosa de que al final de las representaciones se les suele dar a los actores un ramo de flores, se me ocurrió comprar en Las Ramblas, camino del teatro un cucurucho con florecitas secas para dárselo pero al final me quedé con ellas en la mano. De cualquier forma Uno aquí las tienes en foto, un poco estropeadillas ya por el trajín del viaje.

Apenas unos segundos para dejar de ser palabras escritas en un blog y convertirnos en personas de carne y hueso. Esperemos que en una siguiente ocasión tengamos algo más de tiempo para al menos tomar un cafecito y charlar un poco.
Después de salir del teatro seguimos callejeando por Barcelona hasta que el cansancio pudo con nosotras y decidimos marcharnos al apartamento.
A la mañana siguiente me tocaba madrugar y despedirme de mis amigas camino de mi nuevo destino Tossa de Mar, ellas se quedarían algún día mas.
La silueta del recinto amurallado medieval, la Vila Vella, en un promontorio en el costado de la playa, hacen inconfundible a esta bella población.

Tossa era el punto de encuentro con el dueño de aquella maleta que se alejó a mediados de marzo. Diversos motivos nos han impedido vernos antes, así que aprovechando estos días libres, allí me planté. Este año la cosa del trabajo nos está complicando a muchos.
El día 23 y en vista de que estaría solita esa noche y al día siguiente, mi amiga catalana, aprovechó que era fiesta en Barcelona y se vino acompañada de una coca de San Juan, para pasar la fiesta conmigo.
La noche de San Juan salimos para dar una vuelta por el paseo de la playa, pero había poco ambiente de fiesta, una hoguera en la playa casi consumida y petardos y más petardos. Mucho ruido pero nada más. Así que nos decidimos a sentarnos en la terraza de la casa y darle a la charleta, en parte porque cualquiera se iba a dormir con semejante ruido.
El día de San Juan amaneció un poco nublado, nos levantamos un poco tarde y aprovechamos para coger un barquito que bordea la costa desde Tossa hasta la cala Giverola, un agradable paseo, viendo la costa o disfrutando de las grutas por donde se metía el barco. Ya en la cala aprovechamos para degustar una estupenda y tranquila comida.

De vuelta a Tossa y tras recoger las cosas en la casa, mi amiga cogía el autobús para Barcelona.
Los días en Tossa fueron pasando entre paseos, playita, sol y mucho descanso.



Mira que calladitas y tranquilas las gaviotas, cualquiera diría que nos despertaban cada día.

Al menos aprovechamos para ver y fotografiar estos maravillosos amaneceres.


El sábado de nuevo otra despedida hasta…..??? y regreso a Barcelona al mediodía.
Ese sábado fue otro día de encuentros con dos amigas que conozco desde que empecé en este mundo de internet, cuando comenzaba por el spaces.
Este encuentro que ha tenido que esperar un año ya que el año pasado no pudo ser por coincidir con mi viaje a la Toscana pero por fin este año nos hemos visto cara a cara las tres. En un principio no estaba previsto que sería de esta manera ¿lo recordáis? Los cuatro puntos cardinales se quedaron sin ver el oeste, el del ocaso del sol.
Después de los saludos y un rato de charla, nos fuimos a dar una vuelta y a buscar un sitio para comer. Como no sabíamos donde ir les comenté las recomendaciones que me había dado Uno y nos dirigimos por cercanía a Carrer de la Palla a un Rte./Charcutería y fue un acierto por como comimos y porque al lado Oh Sorpresa!!!! se encontraba el café Caelum.
Ese café lo estaba buscando una de mis amigas desde hacía tiempo, recordaba haber estado en otro viaje pero no pudo dar con él en sucesivas estancias en Barcelona y de pronto y gracias a la recomendación de Uno se lo encontró.

El Caelum invitaba desde su escaparate a tomar un café y endulzar el paladar con alguna exquisitez de todas las que había por allí. Los productos están elaborados en conventos y monasterios. Las mesas, la luz y sus amplios ventanales hacen que sea un sitio muy acogedor. Al fondo hay unas escaleras que bajan al sótano, antiguos baños públicos hebreos, con mesitas y velas, un amplio expositor repleto de dulces que eliges y te los llevan a la mesa. Un lugar muy tranquilo y acogedor que invitaba a la conversación.
Después seguimos paseando por Las Ramblas camino de la zona del Maremagnum donde nos sentamos en una terraza y aprovechamos para seguir la charla.
Volvimos al hotel para cambiarnos antes de la cena y ellas me sorprendieron con unos regalos ¡¡¡Qué apuro!! No había pensado en ello. Muchas gracias de nuevo a las dos. Fue todo un detalle.
Después de cenar y como nos encontrábamos cerca del Paraigua, les comenté que había estado el fin de semana pasado y que era un sitio muy agradable. Esta vez elegimos la parte de abajo donde hay actuaciones de jazz y tomamos algunos cocktails. Un sitio muy recomendable.
Lo ocurrido cuando salimos mejor no narrarlo porque ya por error nuestro o por que nos indicaron mal, el caso es que nos vimos en un callejón del que salimos por patas, para meternos rápidamente en un taxi y largarnos cuanto antes de esa zona. ¡¡¡Uffff!!!
Desde hace un tiempo la prensa internacional y nacional está refiriéndose a la evolución de la crisis económica con la expresión “brotes verdes” para contar que se están empezando a advertir algunos signos positivos. Para mi que va a ser que no, al menos no se ven por ningún lado en el sector donde yo trabajo, más bien tierras desoladas y secas.
En este mes la producción cesará durante 15 días en la empresa donde trabajo, el personal administrativo turnará para no paralizar la empresa. A mi me toca una semanita de descanso forzoso que aprovecharé para largarme a tomar el aire por tierras catalanas.
Todo ya preparado y con los billetes en la mano, sólo espero que llegue el viernes 19 para salir pitando de la oficina y perderme por ahí hasta el domingo 28.
Reencuentros con los amigos a los que tengo muchísimas ganas de darles un achuchón y mirar a ver si le echo el ojo a aquella maleta que salió de casa a mediados de marzo, aquí me quedé esperando su regreso pero las cosas se van torciendo y la maleta permanece en tierras catalanas, demasiada ausencia, demasiada añoranza.
Tiempo de verano que estrenaré en la costa, aprovechando para tomar el sol, bañarme en la playa, leer, pasear y descansar, pero sobre todo para olvidarme de crisis, relojes y demás historias.
Así que esta Luna Azul se marcha a hacerle arrumacos al sol.
Hasta pronto.
Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios y a los que os habéis dirigido a mi por correo, messenger y teléfono.
Las cosas van volviendo a la normalidad, mi ama salio el lunes del hospital y aunque ha pasado unos días un poco mareada y débil por toda la medicación tan fuerte que le han administrado, hoy ya esta por la casa como un autentico terremoto y es que cuando está bien nadie diría la edad que tiene. No para quieta un momento.
Mi catarro ya tiene sus días contados. En el trabajo seguimos a la espera de la aprobación del famoso ERE que nos mandará a las listas del paro por unos cuantos días. Aunque se quiera llevar con tranquilidad y se quiera aparentar normalidad, es imposible y el ambiente está que a la mínima saltan chispas en la empresa.
Veremos a ver ahora que semana me mandan a descansar y si puedo me largo a respirar otros aires y a coger oxígeno.
De nuevo os doy a todos muchísimas gracias y os deseo un feliz fin de semana.